16 May 2008

 

Las mujeres se encuentran las voces detras del microfono

Por Richard Sandomire/New York Times
Traducido por Jenna McKenna/Hoops Nena


Doris Burke es algo raro en los deportes televisados: una analista (y periodista de la línea lateral) en ESPN y ABC para el baloncesto colegial masculino y feminino, y para la NBA y la WBNA.
“El baloncesto me ha formado la vida,” ella dijo este jueves de North Providence, R.I., un día antes de anunciar el sexto partido semifinal de la conferencia oriental entre Cleveland y Boston. “Si es el baloncesto, es para mi. Crecí afan del baloncesto colegial y de NBA. Siempre tenía una cita para ver a Dick Enberg, a Billy Packer y a Al McGuire al anunciar esos partidos.”
Es casi una tontería omitir el obvio: que su éxito simboliza progreso notable en una profesión en que se prefieren hombres, pero donde han establecido senderos mujeres como la Robin Roberts, la Ann Meyers, la Nancy Lieberman y la Pam Ward, quienes hacen juego por juego del futbol colegial para el ESPN.
Entonces, no se asusta tanto oir una voz como la de Burke hablar con erudición de Rasheed Wallace, o la de Dottie Pepper hablar de Tiger Woods en NBC, o la de Mary Carillo discutir de Roger Federer en NBC, CBS, USA o ESPN.
“Doris es intuitiva y apasionada,” dijo Norby Williamson, un vice presidente ejecutivo de ESPN que dijo que era “una decision muy facil” añadir el análisis del NBA a su cartera, que ya incluía el análisis del Final Four femenino. “Es buena cuentista y tiene mucha energía en su presentación. Ha ganado la oportunidad. Ella es articule en una manera sucinta y directa que permite entrar en la accion los espectadores.”
Williamson dijo que ha pasado de moda tomar sorprendiente el subir de una mujer en un papel tradicionalmente masculino. Tiene razon, hasta cierto punto. Pero mujeres en papeles salientes como Ward, Burke y Suzyn Waldman, que anuncia los partidos de los Yanquis en el radio, todavia quedan menos común que las que estan mas abundante en las líneas laterales y en los estudios.
“Es un gran éxito anunciar partidos de la NBA porque es el nivel de baloncesto mas alto del mundo,” dijo Burke, que estaba una base en Providence College en los años 80 (y brevemente una niñera para Rick Pitino). Su primera experiencia en la NBA vino en 2000 para los Knicks en el MSG y el radio. Ya habia anunciado partidos de las Liberty en el MSG.
“Claro que yo no tenía la experiencia para comprender lo que necesitan los tecnicos para preparar para sus horarios de 82 partidos y realizar estrategias que puedan detener los mejores jugadores del juego,” dijo. “Asi que habia una inquietud, pero me encantó.”
El estilo de Burke es de mínima intensidad, franco y casi minimalisto. No hace que espectadores se pregunten cuando va a callarse. Entiende claramente el mecanismo de baloncesto y piensa que su experiencia como base le da una ventaja analitica. Como jugadora, se vió mas como Maurice Cheeks que Dr. J.
“Es una posición perfecta para ataquear este negocio porque hay que entender cada parte de cada jugada,” dijo.
Habia estado anunciando partidos femeninos de Providence, de Big East y de Penn State en el radio y la television cuando le llamaron para cubrir por otro anunciador para un partido masculino de Providence en 1995. Llegó poco antes del empiezo del partido, y, “con eso hecho, he estado haciendo mas cada año.”
En un mundo donde algunas voces chillan y otras tienen trucos, el comportamiento televisado de Burke no grita, “¡Mírame!”
“Recuerdo que visité a Dave Gavitt,” dijo, al refiere al ex tecnico del equipo masculino de Providence y el comisario actual de la Big East. “Me animaba, diciendo, ‘Te escucho, y quiero que sigas practicando,’ y le dije, ‘No estoy segura que tengo la personalidad que me ponga éxitosa en este negocio.’”
“Pues, no es el primero que me lo dijo, pero me sueno la verdad; dijo que la gente nunca prenden el partido para escuchar a los anunciadores, pero lo apaguen por ellos. Ojalá que yo nunca sea entre ellos.”
Añadió: “Nunca he pensado mucho en estilo mio. No pienso de esas cosas.”
Burke sí ha pensado mucho en su apariencia ante la cámera (no es como o Hubie Brown o Doug Collins le aplastan a uno con su alegría), un asunto superficial en un negocio superficial. “A veces los productores dicen, ‘Sonríe más,’” dijo. “Creo que eso es un punto débil. Es un hábito. Siempre digo que los jugadores vuelvan a sus hábitos.”
Dijo que su horario de como 90 partidos es una esfuerza para su familia. Ella y su marido, Gregg, un subdirector atletico en la Universidad de Rhode Island, tienen dos hijos.
“Sin Gregg, probablemente hubiera dejado este negocio hace mucho tiempo,” dijo. “Siempre he querido ser madre a mis hijos. Y si pase que mi carrera me les quite asi que no pueda, la deje. Pero por Gregg lo puedo hacer.”

Fuente: Women Are Finding Their Voices Behind the Mike

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